Dieciséis cofradías Crevillentinas participaron en la Entrada de Pasos a la Parroquia de Nuestra Señora de Belén

(Última actualizacion en: 17 abril, 2014)

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Los ritos, las costumbres, las tradiciones heredadas de padres a hijos se cumplen el Miércoles Santo en Crevillent.

Una jornada maratoniana que se iniciaba a primera hora de la tarde con el Arreglo de Pasos y estaba previsto que concluyera al filo de las cinco de la madrugada con la llegada de las ‘Tres Marías y San Juan’ a la Parroquia de la SantísimaTrinidad.

Uno de los días en los que los crevillentinos más disfrutan de la tradición heredada de sus mayores es sin duda el Miércoles Santo. Un día en el que confluyen los ritos, los ceremoniales y las costumbres centenarias que se han venido transmitiendo de padres a hijos, de familia a familia. El Arreglo de Pasos se sigue realizando en base al ancestral ceremonial en el que cada miembro de la cofradía o hermandad realiza la misión que a lo largo de los años han venido realizado sus antecesores familiares.

Con las imágenes preparadas, se iniciaba a las siete de la tarde la Entrada de Pasos, a la Parroquia de Nuestra Señora de Belén, de las dieciséis cofradías que participan en la Procesión de la Pasión de Cristo.

La Entrada de Pasos, sigue siendo el punto de reunión de los crevillentinos residentes y ausentes que con la Semana Santa regresan a la Patría Chica, al reencuentro de sus raíces. A las diez y cuarto de la noche y pese a la final de la Copa del Rey, se iniciaba puntualmente la Procesión de la Pasión. las secuencias pasionales iniciaron, el recuerdo de la Pasión de Cristo. La idiosincrasia de la Semana Santa crevillentina, permite al espectador ver pasar de forma cronológica los diferentes momentos que inicia ‘La Samaritana’ a la que siguen ‘El Lavatorio’, ‘La Santa Cena’, ‘La Oración en el Huerto’, ‘El Prendimiento’, ‘La Negación de San Pedro’, ‘San Pedro Arrepentido’, ‘La Columna’, ‘Ecce Homo’, ‘Jesús Rescatado’, ‘Nuestro Padre Jesús Nazareno’, ‘Santísimo Cristo de la Caída’, ‘Santa Mujer Verónica’, ‘San Juan’ y ‘La Dolorosa’, que iba precedida por un multitudinario coro popular que cantaba las Marchas del Septenario ‘Stabat Mater’, ‘Ovos Omnes’ y ‘Plorans Ploravit’. Las dieciseis cofradías recorrieron las calles de la zona alta de la población con pronunciadas cuestas y bajadas, que pusieron a prueba la fuerza de los «agarraós» que portaban los pasos.

Finalizada la Procesión, al filo de las tres de la madrugada del Jueves Santo, se iniciaba el Traslado del «Cristo de la Victoria» y las «Tres Marías» a la Parroquia de la Santísima Trinidad. Una procesión que en el silencio de la noche, fue seguida por centenares de personas por devoción o en cumplimiento de promesas, que llegaban a la Plaza Maciá Abela al filo de las cinco de la madrugada.

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