Alabarderos - Romanos

INTRODUCCIÓN

"Ya fa tres o cuatre mesos, per Nal me paix que va sé, estavem en cal Palillos fenmos, uns cuants un gotet y charrant, charrant, llegarem a tocá el famos palet des'lavarderos. Se día que enguañ s'anaven a fé unes provesons boniques y que en el Achuntament ya se estaven pegant pasos preparant. Dien tamé que al Felisio estaven fenli una capa y un plumell lo matex que es de la tropa que vá darrere del Rey. Que el tío Visente portava dos escuadres, y ademes una banda de cornetes de lo milló..."

Al hablar de los "alabarderos" en Crevillente no debe omitirse hacer mención al poema que en 1947 escribiera D. Anselmo Mas Espinosa en homenaje a la compañía des Vells titulado "La Capa de Capitá". Que el fragmento de aquel poema con el que se inicia este capítulo, sirva de reconocimiento a cuantos personajes han hecho posible, a lo largo de más de cien años de historia, la presencia en las procesiones de las distintas compañías de armados. El primer interrogante que se puede plantear consiste en averiguar el porqué del nombre de "alabarderos", en lugar de "romanos" que parece lo más propio pues el Imperio Romano era quien dominaba Tierra Santa en tiempos de Jesucristo.

Una posible respuesta a este interrogante nos la ofrece D. Vicente Davó Soriano en su artículo publicado en la revista de 1.996 cuando narra:

"Me pregunto muchas veces por qué se les llamaría así, y la explicación más lógica que le encuentro es la de que, muchos crevillentinos, afincados en Madrid, con sus tiendas de esteras, alfombras, cuerdas, alpargatas, etc..., se quedarían maravillados de ver a los "Alabarderos del Rey" cuando iban y venían de su cuartel al Palacio Real, en el diario cambio de guardia".


 

LOS ALABARDEROS

Por lo aparecido en las distintas revistas sobre los alabarderos, se puede afirmar que la primera "compañía" que participaba en las procesiones de Semana Santa se conocía por la "Compañía dels Vells", y fue fundada por D. Ignacio Pastor -El Ferré-, a quien sucedió otro crevillentino conocido por "El Trigo", pasando finalmente al también conocido D. Manuel Penalva Mogica; popularmente el "Tío Felisio"

Esta compañía, -denominación propia crevillentina en sustitución de la mas adecuada que sería centuria- se caracterizaba por las largas barbas realizadas con hilo de pita teñido que portaban sus componentes.

Una segunda compañía es la que popularmente se conocía como "Els Verds", fundada por el "Tío Flare", pero que consiguió su época de esplendor bajo las órdenes del entusiasta José García Carreres, "El Surdo".

Sobre esta compañía, cabría decir que como el Ave Fenix, resurgió de sus cenizas pues, tras veintisiete años sin participar en las procesiones, el año 1980, otro gran devoto de la Semana Santa, D. Antonio García Alfonso, "El Kubala", hijo del Tío Surdo, tomando el relevo de su padre, inicia la difícil tarea de resucitar la antigua y entrañable compañía "dels verds."

La tercera de las compañías que desde finales del siglo XIX participaba en las procesiones de Crevillente era la conocida por el nombre de su capitán o fundador; D. Vicente López, conocido por el "Tio Vicente el des bescuits".

Vicente Davó Soriano, en un artículo publicado en la Revista Crevillente de 1996 realiza una sucinta descripción de los trajes de la Compañía de Vicente López:

"Estos trajes consistían en unos chalecos de chapetas, con faldas de tela roja o verde, con bordados y flecos de hilo de oro"

Del nacimiento de esta Compañía se da cuenta en el periódico crevillentino "CENTRO DE LA UNIÓN", nº 27 de fecha 15 de Abril de 1890:

"Las procesiones de Semana Santa este año han contado con un atractivo más; la compañía nueva de alabarderos. Dignos eran de ser vistos, atendido el gusto que desplegaron en adornarse para salir lúcidos en las fiestas. Sus magníficas cotas de malla, sus cascos relucientes y con plumajes vistosos, blancos por remate, sus pantalones encarnados ajustadísimos, sus largas y relucientes lanzas y los mantos que pendían del hombro, todo ello reverberando a la luz de los faroles y con el compás propio de guerreras huestes; aquellos soldados parecían, no tan solo austeros y fuertes mílites romanos y emperadores y reyes en días de gala, sino sayones sanguinarios y crueles, cual debieron ser aquellos que iban usmeando al inocente Jesús.

Los señores D. Vicente López, Vicente Sánchez y Manuel Lledó, iniciadores de dicho proyecto y capitán, abanderado y teniente respectivamente de la citada compañía, pueden bien enorgullecerse de lo acertado y oportuno del resultado que les dio su cometido".

En el artículo citado, D. Vicente Davó narra la desaparición de esta compañía y cómo surgió, años más tarde la conocida por la "Compañía dels Xixona" puesto que la misma estuvo integrada por los hermanos Serna García y su grupo de amigos, que participaron como alabarderos hasta el año 1947 en que fundaron la cofradía del Descendimiento de la Cruz.

"El año 1932 marcó el final de aquellas centurias de romanos. El Tío Vicent, que es el que más conocí, ya muy mayor, fue el último año que salió en los desfiles y falleció tiempo después.

Acabada la Guerra Civil, Vicente López Rico, hijo del Tío Vicent y primer presidente de la Junta de Crevillentinos Ausentes, vendió todo lo que tenía en Crevillente, y los trajes antiguos de alabarderos fueron a parar a una finca llamada la Jaima en el Boix.

Y allí estuvieron hasta que en 1942 un grupo de jóvenes capitaneados por Manuel Serna García (Manolo el Xixona), con sus hermanos Antonio y Luis y sus amigos Paquito Candela (el Carabasa), Paco y Manuel Magro entre otros, con el correspondiente permiso, pusieron a punto de nuevo, esos trajes, ayudados por mi hermana Feliceta, y aparecieron de nuevo por nuestras calles con toda dignidad y simpatía"

A lo largo de los años, las distintas "compañías", y más concretamente sus capitanes o cabezas visibles, han servido para inspirar numerosos artículos en la revista de Semana Santa por las proezas que estos entusiastas llevaban a cabo con la finalidad de engrandecer la mayor de las tradiciones de su ciudad natal.

La participación de estas compañías de alabarderos no quedaba limitada únicamente al acompañamiento de los pasos durante las procesiones sino que su labor se iniciaba mucho antes con los tradicionales ensayos en el Calvario o en la Plaza.

Durante la Cuaresma, era frecuente que la chiquillería de la época acudiera a presenciar las evoluciones de estas compañías haciendo "el caracol" o el "paso lento" al tiempo que prodigaban las voces de mando de "Afiansen" o "Tersien armas", pronunciadas por el teniente de la compañía y repetida por los cabos de escuadra.

Metidos de lleno en Semana Santa, y en concreto Jueves Santo, las compañías de armados participaban en el Encierro, para lo que montaban unos turnos de guardia alrededor del templo con sus correspondientes relevos, causando gran admiración entre quienes contemplaban el espectáculo. Además, la tarde de Viernes Santo, en la Ermita de la Stma. Trinidad, llevaban a cabo unos turnos de guardia ante el Cristo de la Victoria durante el Sermón de las Siete Palabras.

Otro de los grandes logros de estas compañías consistía en que gran parte de los uniformes eran confeccionados en la propia localidad; como atestigua D. Emilio Soler Gil cuando se refiere a "La capa del tío Felisio":

"La capa de capitán que lució este gran maravilloso crevillentino hasta quizás momentos antes de extinguirse su vida, fue bordada maravillosamente por las hijas de Dª. María Pastor, que se dedicaban a estas labores en su casa de San Sebastián, propiedad después de nuestro inolvidable Cura Párroco D. Paco (q s g h)

De todas aquellas compañías de alabarderos, al inicio de la década de los años cincuenta, aunque algo diezmadas, únicamente continuaban participando en la Semana Santa la capitaneada por D. José García Carreres -Els Verds", y la de D. Salvador Mas Caihuela.
 

 

LOS CUCOS

A principios de 1954 se empieza a gestar lo que años mas adelante sería la "Centuria de Romanos". Para ello, transcurridos dos años, y varias reuniones con los dirigentes del Patronato de Semana Santa, a iniciativa del entonces presidente D. Emilio Soler Gil, a través del Boletín Informativo "Patria Chica", se abrió una suscripción popular pro-armados; iniciándose ésta con una aportación del Excmo. Ayuntamiento y del propio Patronato de 2000 Ptas cada uno.

Tal era el deseo de poder contar con una nueva centuria que desde el propio Boletín, con la finalidad de hacer partícipes a todos los amantes de la Semana Santa, se publicaron hasta un total de cuatro diseños para los nuevos trajes para que los lectores de Patria Chica vertieran sus opiniones.

Por lo que se desprende de lo publicado en el Editorial del Boletín Patria Chica nº 20 correspondiente al mes de Mayo de 1956, el problema de la nueva centuria de romanos quedaba resuelto:

"Hace unos días, nos visitó en el Patronato una comisión de jóvenes para ofrecerse a formar una centuria con espíritu de cofradía. Estos muchachos, de edad entre los diecisiete y veinte años, nos hablaron de amplios proyectos que, de llevarse a la práctica, serían la solución ideal de la cuestión. Desde contribuir con una cuota fija a la conservación y mejora del vestuario, hasta obligarse formalmente a sufragar parte de los primeros gastos".

A diferencia de las primitivas compañías, ésta, que participó por primera vez durante las procesiones del año 1957 careció de una persona que la identificase como el tío Vicente, el Surdo el Felisio o els Xixona... puesto que desde su inicio, fue una verdadera piña de amigos con el único deseo de llenar el vacío existente en la Semana Santa.

Así, los componentes de la Centuria, han pasado a la historia de la Semana Grande crevillentina con el sobrenombre de "Los Cucos".

La novedad más espectacular que presentó esta centuria lo constituyó, sin lugar a dudas, la incorporación de la "Biga", - popularmente Cuádriga - sobre la que procesionaba la figura del "Cesar" romano. Personaje caracterizado por D. Manuel Martínez Montoya, y años después, en una segunda etapa, por D. Cesar Augusto Asencio Adsuar.


 

ROMANOS ACCLIVIS

Por el año 1980, coincidiendo con el resurgir de la "Compañía els Verds" de la mano de Antonio García Alfonso, hijo del Tío Surdo y a la sombra de ésta, nace, con el nombre de "Centuria Romana Acclivis" una nueva compañía formada por otro grupo de entusiastas de la Semana Santa.

Los primeros años de vida de la centuria Acclivis vistieron los trajes de romanos de la Banda de cornetas y tambores Los Lucas y se marcaron como objetivo volver a utilizar la "Biga" de la desaparecida centuria de los "Cucos" de quienes obtuvieron además del guión, algunos elementos del vestuario del Cesar -coraza metálica y corona de laurel, volviendo a representar la figura del Emperador romano en las personas de D.Eulogio Mas Congost, y posteriormente D. José Antonio Candela.

Tras unos años de existencia, con la finalidad de ampliar el número de participantes, los componentes de la centuria, deciden realizar nuevos trajes según diseño de D. Domingo Davó y de esa forma dar cabida a un mayor número de componentes.

Es de admirar el desprendido gesto de todos los componentes de la Centuria Acclivis por mantener viva la presencia de los soldados romanos en las procesiones crevillentinas autofinanciando todo el gasto que ocasiona su participación en las mismas.

Sería interesante que dado el esplendor alcanzado por la Semana Santa de Crevillente, no quedase huérfana de esta faceta que durante su dilatada historia ha sido fuente constante de inspiración de poetas y no menos enriquecedora por las hazañas protagonizadas por sus valedores.

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